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AGRI-Lab: Costa Rica lanza un programa para que las juventudes rurales lideren la innovación en el agro

El MAG, el INA y el IICA lanzaron AGRI-Lab, un programa costarricense que formará a jóvenes rurales en liderazgo, tecnología y emprendimiento agropecuario con la metodología «aprender haciendo». El piloto incluye a Corbana, Corfoga y la Cámara Nacional de Productores de Leche, y el 17 de agosto llega el primer AGRO-TALK.

Equipo Editorial de LideraFest


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Ilustración editorial vectorial nocturna: dos jóvenes agricultores plantan un brote luminoso con forma de circuito en un campo cuyos surcos se convierten en senderos turquesa que suben hacia un invernadero de vidrio.

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Costa Rica acaba de poner en marcha una apuesta poco común en la región: un programa interinstitucional que busca que las juventudes rurales no solo encuentren trabajo en el campo, sino que lideren su transformación tecnológica. Se trata de AGRI-Lab, una plataforma de capacitación y gestión lanzada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El lanzamiento oficial se realizó el 28 de julio en San José y fue difundido al día siguiente por el IICA y por el medio costarricense Delfino.cr. El objetivo declarado es fortalecer el liderazgo, la participación y el desarrollo de proyectos tecnológicos de las juventudes rurales, e integrarlas de forma plena en el sector agropecuario costarricense.

Qué es AGRI-Lab y cómo funcionará

AGRI-Lab se estructura sobre la metodología «aprender haciendo», un sistema de enseñanza que el INA aplica en Costa Rica y que el IICA utiliza en varios países de las Américas. La idea central es conectar la formación con la innovación, el emprendimiento y el trabajo colaborativo, en lugar de limitar el aprendizaje a la teoría en un aula.

La metodología «aprender haciendo» convierte cada proyecto en una herramienta de formación: los participantes aprenden resolviendo problemas reales del sector. El programa se organiza en cuatro componentes:

  • AGRO-TALK: encuentros y espacios de networking entre jóvenes líderes, emprendedores y mentores.
  • Escuelas de campo agrícolas y de tecnología (ECA-t): aprendizaje práctico orientado a formar personas que repliquen los conocimientos en sus regiones.
  • Desarrollo de capacidades emprendedoras y de negocios: acompañamiento para convertir ideas en iniciativas viables.
  • Innovación abierta: conexión con los desafíos concretos del sector para generar soluciones.

La implementación estará a cargo de extensionistas y facilitadores institucionales, que actuarán como multiplicadores del conocimiento en las distintas regiones del país. Quienes ya tienen una idea en marcha y quieren ordenarla antes de buscar apoyo pueden revisar nuestra guía sobre cómo planificar un proyecto paso a paso, un buen punto de partida para llegar con el terreno preparado a programas como este.

Una respuesta al relevo generacional del campo

Detrás de este programa hay una preocupación compartida por buena parte de América Latina: el campo envejece y muchas nuevas generaciones migran a las ciudades o buscan salidas fuera del sector agropecuario. Cuando una región no logra que sus jóvenes vean futuro en el agro, pierde no solo mano de obra, sino también la capacidad de innovar en la producción de sus propios alimentos.

El ministro de Agricultura y Ganadería de Costa Rica, Juan Gabriel Ramírez Guillén, planteó el programa como una forma de integrar a las distintas generaciones alrededor de una actividad agropecuaria competitiva y resiliente, con acceso a conocimiento, tecnología y financiamiento, así como a nuevos modelos de negocio liderados por jóvenes. En su intervención, sostuvo que AGRI-Lab «se convierte en una herramienta que abre oportunidades» para que las personas más jóvenes descubran campos de desarrollo como la investigación, la innovación, la extensión y la comercialización.

El presidente ejecutivo del INA, Edgar Oviedo Blanco, destacó el valor de la cooperación entre instituciones para responder a los desafíos del sector y señaló que su institución aporta su experiencia en formación profesional para que más jóvenes encuentren «oportunidades de desarrollo, permanencia y liderazgo» en las actividades productivas del país. En la misma línea, el representante del IICA en Costa Rica, Marco Zapata Ramos, explicó que el propósito no es únicamente capacitar, sino «activar un ecosistema» que permita a las juventudes rurales construir soluciones para los desafíos de sus comunidades.

En la ceremonia de lanzamiento participaron también jóvenes vinculados a iniciativas concretas, como la ingeniera forestal Yoxelin Alvarado, del proyecto Chibuzú, y el ingeniero agrónomo Narud Durán, encargado técnico en Maxitec, lo que da una pista del perfil de personas que el programa busca convocar.

Por qué importa más allá de Costa Rica

Aunque se trata de un programa nacional, su diseño combina tres elementos que suelen aparecer por separado en la región: formación técnica, acompañamiento emprendedor y conexión directa con los desafíos reales del sector productivo. Esa combinación es justamente la que muchas iniciativas juveniles rurales reclaman cuando piden algo más que talleres aislados.

El interés por que las juventudes asuman un rol protagonista en el agro no es exclusivo de Costa Rica. En Perú, por ejemplo, jóvenes de Cusco impulsan la conservación de semillas nativas a través de la red de agrobiodiversidad reunida en el Muhu Raymi, una experiencia que muestra cómo el liderazgo juvenil rural también puede defender el patrimonio alimentario. Que un gobierno y un organismo interamericano coincidan en financiar y acompañar este tipo de liderazgo confirma que la juventud rural pasó de ser un tema marginal a una prioridad de política pública.

Para quienes lideran proyectos comunitarios, la iniciativa deja además una lección práctica: la sostenibilidad de un programa se mide por sus resultados, no por sus anuncios. Herramientas sencillas como las que explicamos en nuestra guía para medir el impacto social de un proyecto permiten evaluar si este tipo de apuestas realmente transforman la vida de las personas a las que dicen servir.

Qué sigue

El programa comenzará con un plan piloto que incluirá a organizaciones del sector como Corbana, Corfoga y la Cámara Nacional de Productores de Leche, entre otras. La primera cita pública ya tiene fecha: el 17 de agosto se realizará la primera edición de AGRO-TALK, bajo el nombre «Jóvenes inspirando a jóvenes», un espacio para compartir experiencias de innovación, liderazgo y emprendimiento entre juventudes del sector agroalimentario costarricense.

El verdadero examen de AGRI-Lab llegará cuando el piloto muestre resultados: cuántos proyectos jóvenes logran financiarse, sobrevivir y escalar más allá de la etapa inicial. Será un dato a observar no solo en Costa Rica, sino en todos los países de la región que enfrentan el mismo dilema del relevo generacional en el campo.

Fuentes consultadas

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